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Estrategias para mejorar el engagement en la formación empresarial

Estrategias para mejorar el engagement en la formación empresarial

Si queremos que nuestros equipos crezcan y mejoren la productividad, hay que apostar por la formación empresarial.Sin embargo, impartirla no basta, ya que el aprendizaje debe ser útil y poderse aplicar en el día a día. Se trata de una cuestión de engagement, y hoy veremos cómo mejorarlo. 

¿Qué es la formación empresarial y cuándo debemos apostar por ella?

La formación empresarial abarca cualquier acción formativa que una empresa lleva a cabo para mejorar las competencias de su plantilla en función de sus objetivos. Por tanto, aunque se adquieren nuevos conocimientos, estos no son generales, sino que es un programa más práctico y estratégico. 

La idea es que dichos conocimientos vayan acorde con las necesidades que tanto la empresa como el equipo tengan en ese momento. Para ello, los contenidos abordan situaciones concretas y reales del entorno laboral para aprender a resolver los problemas que se presenten en ellas. 

Se diferencia de la capacitación, que también se realiza en las empresas, en que esta cubre una necesidad inmediata. Pero la formación empresarial, si bien también tiene en cuenta las necesidades actuales, es parte de una estrategia continua de desarrollo y adaptación. 

Aunque se puede poner en marcha en cualquier momento, suele ser más frecuente cuando la empresa se enfrenta a cambios concretos. Por ejemplo, se incorporan nuevas tecnologías, los procesos internos se ven modificados, hay una etapa de crecimiento o el rendimiento del equipo debe mejorar. En cualquiera de estos escenarios, la formación empresarial ayuda a la plantilla a responder a esos cambios con mayor eficacia. Además, favorece también el desarrollo y la retención del talento.

5 estrategias para mejorar el engagement en la formación empresarial

El engagement en formación se refiere al nivel de implicación, interés y participación que tienen aquellas personas que participan en ella. La asistencia es insuficiente, ya que lo que realmente importa es que la plantilla se involucre para poder aprender, que los contenidos sean de fácil comprensión y que se puedan aplicar en la realidad diaria del trabajo. 

De no ser así, es decir, que el engagement es bajo, la formación deja de ser eficaz, los recursos se desaprovechan y no se aprecia ningún cambio relevante. Si quieres mejorarlo en tu formación empresarial, vamos a ver cinco estrategias que puedes implementar. 

Diseña contenidos relevantes y aplicables

Uno de los principales causas por las que la plantilla muestra desinterés es la falta de conexión entre la formación que reciben y su trabajo. Si los contenidos no responden a necesidades concretas, los empleados tienden a desconectarse porque no perciben la utilidad del material. 

Para evitar que suceda, hay que diseñar programas formativos que vayan acorde con las funciones del puesto y los retos del día a día. Cuanto más útil y aplicable sea el contenido, mayor será la implicación del equipo.

Adapta el formato a los empleados

Cada persona tiene su propia forma de aprender, por tanto, lo que puede funcionar para una, no tiene por qué hacerlo para el resto. Si bien hay limitaciones en el nivel de adaptación y personalización, en la medida de lo posible, se debe tener en cuenta el perfil del equipo. 

Los formatos suelen ser presencial para las sesiones prácticas, online para contenidos digitales o híbrido para un formato más dinámico. La flexibilidad facilita la participación y mejora la experiencia de aprendizaje.

Fomenta la participación activa

Si el aprendizaje es pasivo, se suele perder interés y la información no se retiene. Para que no suceda, incluye dinámicas participativas, como casos prácticos, debates o ejercicios en grupo. Si la participación es activa, los contenidos se entienden mejor y se interiorizan con más facilidad. 

Establece objetivos claros y medibles

La participación aumenta cuando la finalidad de la formación está clara. Para ello, define objetivos que le den sentido e indicadores que permitan medir el engagement y evaluar si la formación está funcionando. También es útil para identificar posibles mejoras de cara a futuras formaciones. 

Crea una cultura de aprendizaje continuo

El engagement depende del funcionamiento general de la empresa. Es decir, que para mejorarlo, lo más eficaz es fomentar una cultura interna en la que aprender sea algo habitual y valorado. En la práctica, consistiría en integrar la formación en el día a día, reconocer el esfuerzo de los empleados y dar continuidad a los programas formativos para que no se queden en una acción puntual. Si el aprendizaje es parte de la cultura, el compromiso aumenta de forma natural.

Si quieres aplicar estas estrategias, en Empatif podemos ayudarte con nuestras soluciones de formación empresarial. Lejos de dar cursos generales, identificamos las necesidades de cada organización y adaptamos los programas. Además, combinamos contenidos teóricos y prácticos y trabajamos con metodologías dinámicas que favorecen el engagement y el desarrollo del talento dentro de la empresa. Para un asesoramiento a tu medida, solo tienes que contactarnos. 

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